Por Philips
08/01/2024
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"Al volante, ver significa sobrevivir". Este eslogan francés de seguridad en carretera se diseñó originalmente para que los conductores revisaran su visión. Se puede aplicar igualmente a la iluminación de los automóviles. Ver y ser visto son dos consideraciones de seguridad clave para los conductores. Con la temporada de vacaciones a la vuelta de la esquina, daremos un repaso a los detalles.
Las lámparas que utilizan los principales fabricantes de coches mejoran continuamente, al tiempo que las tecnologías de última generación, como los LED, son cada vez más duraderas. Sin embargo, con el tiempo, todas estas fuentes de luz pierden intensidad, incluso los LED, aunque lo hagan 20 veces más despacio que los halógenos. Es lógico. Las lentes de los faros delanteros tampoco duran para siempre y su claridad se ve afectada. Como automovilista, tu misión es siempre ver y ser visto comprobando las luces de tu vehículo de forma periódica. Por motivos de seguridad, por supuesto, pero también porque las luces defectuosas pueden perjudicar seriamente a tu bolsillo.
El código de circulación es totalmente claro en este aspecto. En algunos países, como Francia, la policía puede detener cualquier vehículo con luces defectuosas, como una lámpara fundida. No se puede eludir la normativa sobre iluminación. Lo mismo ocurre con las luces de freno que no funcionan o los intermitentes que no parpadean. Lo importante es que infringir cualquiera de estas normas va a derivar en una multa.
Es más, entre las numerosas comprobaciones individuales que se realizan en una inspección de seguridad anual típica de un vehículo, varias estarían relacionadas directamente con las lentes y las luces. Representan la segunda causa más importante de las inspecciones de seguimiento en la mayoría de los países europeos. La conclusión es que es mejor comprobar que todas las luces del vehículo funcionen correctamente y que las lentes de los faros delanteros no estén agrietadas ni amarillentas debido al paso del tiempo.
El primer reflejo (correcto) es sustituir la lámpara rota. Y aunque solo parezca que falle una, es mejor cambiarlas por parejas para mantener la misma intensidad de luz, tanto a la derecha como a la izquierda. 'Si miramos más allá de las luces, es importante comprobar las lentes o las cubiertas. Si están sucias o se han deteriorado con el tiempo (la antigüedad y los rayos UV pueden amarillear algunos plásticos), una lámpara nueva no iluminará con la eficacia esperada. De media, una lente en mal estado puede reducir la intensidad de la luz en un 20-30 %.
Por último, una iluminación eficaz necesita un ajuste para poder ver en la distancia sin cegar a otros conductores. Un haz que esté mal alineado hacia arriba solo un 1 % puede aumentar el riesgo de deslumbramiento en un factor de 20. Una desviación hacia abajo del 1 % reduce la visión del conductor en 30 metros de media. Lo ideal es solicitar ayuda profesional (en un taller o un centro de pruebas de vehículos) con el equipo necesario para garantizar que las luces de los faros delanteros estén correctamente alineadas.
Estos pasos vitales pero sencillos de sentido común te permiten conducir sin preocupaciones.